martes, 7 de agosto de 2007

Definiciones

El sustantivo gay se refiere a personas homosexuales de ambos sexos, aunque generalmente se usa hablando de un hombre homosexual. Conceptos relacionados a la homosexualidad que no deben confundirse son el transformismo, el travesti y el transexual, ya que no es lo mismo una persona homosexual (atraída por su mismo sexo), que una persona que no se siente identificada con su sexo biológico (transexual).
La homosexualidad femenina se llama también lesbianismo o lesbianidad (calidad de lesbiana). El adjetivo correpondiente es lésbico. Este término hace referencia a la isla de Lesbos en Grecia y a la poetisa Safo, por sus poemas apasionados (dedicados a sus amigas) y la vida rodeada de otras mujeres, lo cual le valió la reputación de homosexual.
La terminación "ismo" se ve a veces como peyorativa, tal como sucede con la palabra "homosexualismo". En este último estaba implícita (las palabras terminadas en - ismo indican "partidario de...") la idea de que la organización comunitaria de los homosexuales tendía a la promoción de sus conductas; al irse apartando la sociedad de la creencia de que la homosexualidad es voluntaria, se fue imponiendo homosexualidad [5].
Varios estudios han demostrado que la homosexualidad ha existido desde el principio de la humanidad, en todas las razas, en ambos sexos, en cualquier nivel social. La homosexualidad se ha confirmado en muchas especies animales incluyendo los primates superiores.
Aunque hoy se emplea de forma generalizada, es oportuno reseñar que la existencia de la categoría homosexual en sí misma, aplicada a personas, es objeto de contestación desde diferentes puntos ideológicos. Las corrientes integristas niegan la existencia de personas homosexuales pero admiten la de prácticas homosexuales; otras niegan que la orientación sexual de una persona la defina en modo alguno.
La palabra "homosexualidad" fue creada en 1869 por Karl Maria Kertbeny en un panfleto anónimo apoyando la revocación de las leyes contra la "sodomía" en Prusia. Fue incluida en Psychopathia Sexualis (1886), un estudio de Richard von Krafft-Ebing acerca de lo que en esa época se consideraba como desviaciones sexuales.

Estudio académico de la homosexualidad:
No se conocen las causas de la orientación sexual de una persona. Aunque algunas teorías apuntan a que es innata, no se conoce con exactitud el papel que juegan la herencia genética (investigada por Simon Le Vay, entre otros), las experiencias durante el crecimiento, la relación con los padres, etc. .
Algunos estudios científicos, realizados por el Dr. Alfred C. Kinsey,[6] constataron que, analizados tanto comportamiento como identidad, la mayor parte de la población parece tener por lo menos alguna tendencia bisexual (atracción hacia personas tanto de uno como de otro sexo), aunque ordinariamente se prefiere un sexo u otro. Kinsey y sus estudiantes consideraron que sólo una minoría (del 5 al 10%) es completamente heterosexual o completamente homosexual. Y similarmente, sólo una minoría aun más pequeña puede considerarse completamente bisexual. Estudios ulteriores han querido demostrar que el informe de Kinsey había exagerado la prevalencia de la bisexualidad en la población; pero todavía su idea goza de una gran aceptación.
Algunos pensadores en los estudios de género, siendo el más famoso el filósofo francés Michel Foucault (aunque algunos hayan argumentado que sus ideas en este tema hayan sufrido distorsión) atacan la idea de que identidades sexuales como homosexualidad, heterosexual o bisexualidad tengan cualquier existencia objetiva. Dicen, en su lugar, que son construcciones sociales. Este punto de vista teórico se llama Teoría Queer. Un argumento frecuente es que la homosexualidad premoderna era diferente de la homosexualidad moderna, siendo estructurada por edad, sexo o clase en vez de igualitaria. Los críticos contestan que, aunque la homosexualidad de épocas distintas haya tenido rasgos distintos, el fenómeno básico ha existido siempre y no es una creación de la sociedad actual.
Una de las últimas teorías propuestas para la homosexualidad se basa en la llamada selección social. Propuesta por la profesora de biología de la Universidad de Stanford Joan Roughgarden, [7] la teoría se enfrenta a la selección sexual de Darwin. Básicamente niega la reducción de la diversidad sexual a dos sexos, uno masculino y agresivo y otro femenino y cohibido. Con numerosos ejemplos del reino animal y de culturas distintas de la occidental, muestra que la naturaleza y las diferentes sociedades ofrecen soluciones sorprendentes a la sexualidad: peces con varios tipos diferentes de machos o cuyos componentes cambian de sexo en caso de necesidad; mamíferos que tienen a la vez órganos reproductores masculinos y femeninos, etc. En el caso de la biología humana, afirma que la existencia de homosexuales, transexuales y hermafroditas no es más una variación natural que se integra perfectamente en la diversidad mostrada por los demás animales. La expresión social de esta diversidad se encontraría en sociedades como la de los indios norteamericanos, con sus dos espíritus, los mahu polinésicos, los hirja indios o los eunucos, que identifica con personas transgénero.

Homosexualidad en la población:
Las personas que generalmente tienen una orientación heterosexual pueden sentir deseos leves u ocasionales hacia personas del mismo sexo. Del mismo modo, que aquellos que generalmente tienen una orientación homosexual, pueden sentir deseos leves u ocasionales hacia personas del sexo opuesto.
Hay personas con orientación homosexual, que en condiciones de intolerancia y violencia o de difícil acceso a otras personas del mismo sexo, mantienen relaciones heterosexuales. La represión, la homofobia y las opiniones de muchas religiones, entre ellas la católica, obliga a los homosexuales a esconder su orientación fingiendo ante la sociedad tener una orientación heterosexual, lo que en inglés se llama estar “in the closet” (‘en el armario’). En la actualidad, hay personas con orientación homosexual que están 'saliendo del armario' o 'han salido del armario', lo que se aplicaría a las personas que dejan de fingir o reprimir su orientación sexual.
La actividad sexual con una persona del mismo sexo no se considera necesariamente homosexualidad como orientación sexual, sino comportamiento homosexual. No todos los que desean a personas del mismo sexo se identifican como homosexuales o bisexuales. Algunos tienen relaciones sexuales a menudo con personas del mismo sexo pero son y se definen como heterosexuales. Es entonces importante distinguir entre comportamiento, deseo e identidad homosexual, los cuales no siempre coinciden. Por ejemplo, en algunos sitios segregados por sexo, puede aparecer relaciones homosexuales "situacionales", aunque el comportamiento sea heterosexual fuera de allí. Lo mismo puede ocurrir por razones económicas o ajenas a la voluntad.
El informe Kinsey reportó que el 37% de los varones estadounidenses admitían que habían experimentado un orgasmo por contacto con otro varón[8]. La mayor parte de los estudios al azar efectuados en Estados Unidos y en Europa Occidental estiman que alrededor del 8% de los hombres y las mujeres admiten haber tenido alguna experiencia homosexual, y que alrededor del 2% admiten su preferencia por experiencias exclusivamente homosexuales. El National Opinion Research Center ha reportado que aproximadamente el 0,7% de los hombres estadounidenses se consideran homosexuales.

Las organizaciones médicas y la homosexualidad:
El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó la homosexualidad del Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud[9]. Luego de que la Asociación Psiquiátrica Americana la desclasificara como trastorno en 1973 y la excluyera del manual de trastornos psicológicos (cuya edición actual es el DSM-IV)[9].
Hoy día, diversas organizaciones profesionales, entre ellas el Asociación Psicológica Americana, consideran que los intentos de modificación de la orientación sexual homoerótica sea una conducta profesionalmente ética[10], en tanto que ha tales intentos no han producido resultados clínicos satisfactorios, y en tanto que el concepto de funcionalidad conductual se ha desarrollado a favor de las personas frente al control social coercitivo.